Otsagabia: el sue?o de los hermes

Otsagabia: el sue?o de los hermes

Los tres retablos de la iglesia de San Juan Evangelista de Otsagabia, obra de Miguel de Espinal (1574-78) y de Mart??n de Zabalza, componen la mejor muestra del tr??nsito entre la escultura renacentista y el Romanismo de rigor cl??sico

Massimo Listri (Italia, 1953; www.massimolistri.com) es el fot??grafo que mejor ha sabido retratar el Renacimiento. Sus obras son fascinantes. Capta los m??s insignificantes detalles y recupera la historia de los espacios, hace que te adentres en ellos y contemples toda su belleza. Sin duda, Listri gozar??a c??mara en ristre al enfrentarse al conjunto de retablos que Otsagabia alberga en su iglesia parroquial de San Juan Evangelista. Retado est?? el fotero italiano en las redes para sentir en sus yemas la grandiosidad arquitect??nica y escult??rica de la obra maestra de la villa navarra. Conjunto retablista que, silente, muestra como ninguno otro del siglo XVI, el tr??nsito entre las formas a candelieri y el clasicismo riguroso del Romanismo. De momento, nos conformaremos con la buena captura gen??rica que para este art??culo ha realizado Maite Sag????s. Y valdr?? lo suyo, que ser?? mucho, la pr??xima serie de detalle que podr?? hacer el pamplon??s, arquitecto y fot??grafo de espacios arquitect??nicos, Rub??n Santos Albillo.

Los retablos de Otsagabia son una genial expresi??n de tranquilidad, con los que puedes so?ar hasta la realidad a trav??s de la perspectiva y el equilibrio: una terapia para el alma y un arma letal para cualquier caos. Detenerse y mirar esta gran obra es como la revelaci??n de un tesoro. Una fortuna que por su ??poca, obra y significado, es una flecha y arista fundamental por su transversalidad en el abundante y variado contexto patrimonial, natural y cultural, e hist??rico de la villa salacenca.
Otsagabia es un bellez??n de medidas perfectas, de atributos tan abundantes como pintados por a cada paleta de todas las musas del arte y esculpidos por el pincel de un basajaun de categor??a. A golpe de sue?os inmortales. No es de extra?ar que este pueblo inspire la enorme creatividad belenista de Pedro D??ez y Pepa y Arantza Loyola reproduciendo una maqueta de Otsagabia que, en breve, quedar?? expuesta en un local cedido por tres vecinos cerca del ayuntamiento.

RETABLO PRINCIPAL Y COLATERALES La f??bula de la visita hace pocas fechas ensue?a al alcalde Mikel, a la amagiltza de Muskilda Ione Villanueva y al p??rroco Jos?? Luis como los mism??simos Berruguete, la Tintoretta y Miguel ??ngel. Este conjunto se enmarca entre las obras cumbres de la Escuela de Pamplona, cuya principales figuras fueron Miguel de Espinal y Juan de Beauves. El primero, Espinal, figura como el maestro del magn??fico retablo en su traza, iconograf??a y escultura durante el quinquenio de la ejecuci??n de la obra (1574-1578). Sin embargo, como bien reclama Ione, habr??a que destacar en mayor medida la mano de Mart??n de Zabalza, quien pocos a?os despu??s abroch?? la terna de retablos con un tan exquisito como magn??fico pintado, dorado y estofado del retablo

Los tres retablos son: el principal de S. Juan Evangelista y los colaterales de Santiago (ep??stola) y Santa Catalina. Fueron bien restaurados en 1988.

La descripci??n arquitect??nica de pisos y calles, y la escult??rica en sus variantes arcaicas y decorativas, y cl??sicas miguelangelescas, queda pendiente de un an??lisis exhaustivo y completado con el soporte ilustrado de Santos Albillo. En esta ocasi??n, resumimos la obra y el bello marco de esta plaza navarra a trav??s del enlace de todo un coro de hermes. Son los est??pites con los que el maestro Espinal decora el banco del retablo principal. Figuras decorativas que hoy pudieran tener una lectura pagana y real, conciliadora entre ??ticas y visiones distintas, a trav??s de su valor art??stico. Lo contrario de los modos puritanos Concilio de Trento (1563) que denunciaron “veinte y seis figuras deshonestas que son monstruos medio hombres y medio bestias y los llaman por nombre hermes”.
Hermes, en la mitolog??a cl??sica, es el dios de las fronteras, de los viajeros y el jefe supremo de los sue?os. Los hermes, y el retablo que sujetan, logran que el espectador viaje en sue?os a donde cualquier disciplina cultural puede desnudarse en libertad para bailar y darse un fiest??n en escenario sin propietario alguno. Hermes de todos los de Otsagabia y de quien vaya all?? a so?ar, disfrutando de cualquiera de sus muchos hitos patrimoniales.

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